“La enfermedad del diario: en torno a los diarios de John Cheever”


Los Diarios de Cheever se pueden leer como una novela corta organizada alrededor de un secreto, algo desconocido que ha pasado en la vida del héroe y lo dejó presa de un estado de ansiedad inextinguible, fijado a una tensión entre fuerzas creativas e impulsos de autodestrucción que ya no se puede apaciguar. Eso “que ha pasado tiene menos que ver con un algo susceptible de reflexión o memoria, que con un olvido fundamental, con un incognoscible” (Deleuze y Guattari 1988: 198). Se podría suponer que Cheever recomienza diariamente el registro de su vida con la voluntad de llegar siquiera a vislumbrar ese acontecimiento desconocido que lo privó para siempre de una existencia natural y simple como la que dice anhelar, pero lo cierto es que su escritura confesional, aunque puede llegar a ser de una sinceridad y una valentía admirables, no hace más que recorrer los contornos del secreto –que son, como se sabe, “más secretos que el secreto mismo” (Blanchot 1969: 212), potenciando su inaccesibilidad. “En la madurez hay misterio, hay confusión. Lo que más hallo en este momento es una suerte de soledad. La belleza misma del mundo visible parece derrumbarse, sí, incluso el amor. Creo que ha habido un paso en falso, un viraje equivocado, pero no sé cuándo sucedió ni tengo esperanza de encontrarlo” (Cheever 1993: 15). Esto lo escribió Cheever a los cuarenta años – por una afortunada decisión del editor es lo primero que se lee en los Diarios–, cuando ya subieron a

3 Hasta que Madeleine quema las cartas, ese acto que, según Lacan, es el “de una verdadera mujer, en su entereza de mujer”, el matrimonio de los Gide pudo sostenerse durante años gracias a un pacto de mutuo desconocimiento: cada uno “supo no ver [en el otro] lo que quería ignorar” (Lacan 1978: 104). Jacques Lacan: “La juventud de Gide o La letra y el deseo”, en La metáfora del sujeto. La letra del deseo, Buenos Aires, Ed. Homo Sapiens, 1978, pág. 104).

4 El episodio, y el proceso espiritual que desencadenó en Gide, están narrados en las entradas del 21, 22, 24 y 25 de noviembre de 1918 del Diario y en un texto confesional escrito después de la muerte de la esposa, “Et nunc manet in te” (publicado como apéndice del Diario, ed. cit.; págs. 1457-1473).escena los tres demonios que conspirarán hasta el fin contra sus deseos, poco creíbles pero sinceros, de llevar una vida sana. Su matrimonio, un matrimonio como Dios manda: hasta la muerte, ya se convirtió en una “comedia amarga” capaz de ofrecerle a los cónyuges posibilidades de desdicha y hostilidad ilimitadas. A Cheveer lo obsesiona el “misterio amargo” de esa unión indestructible, que sin saber por qué, como si cada uno de estos extremos condujese necesariamente al otro, se pueda pasar continuamente del amor y el respeto al desprecio y la agresión. “Cuando la veo y me acerco a ella [después de uno de tantos malentendidos], la rabia y el odio, una sensación de coagulación, me sube de los pies a la coronilla a la velocidad de la luz. No sé qué ha pasado, es una de las situaciones en que el estudio detenido no da frutos.” (Cheever 1993: 168). Como sucede con los otros conflictos que se volvieron crónicos en la madurez, las tensiones matrimoniales no sólo no se resuelven con el paso del tiempo, sino que se intensifican, llevando hasta el límite de sus posibilidades el choque entre la necesidad de conservación (el viejo Cheever confiesa que si no se divorció, fue por temor a la soledad y el suicidio) y los deseos destructivos.

Descargar .pdf

Autores: Giordano, Alberto
Editor/Título Revista: Se.Di.C.I. – Servicio de Difusion de la Creacion Intelectual UNLP
Año: 2006

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s