Cheever en los blogs [ampliado]


Editorial de Steven Klein en L’Uomo Vogue basado en “El nadador” en Di por Dior

Reportaje completo Aquí

“El nadador” y más en La escuela de los domingos

Me conmovió. En sus Diarios -otra experiencia abrasiva, ese agujero negro de rara hermosura, según Rodrigo Fresán-, Cheever da cuenta de la génesis de El nadador, pero en otro lugar explicó que había empleado 150 páginas de apuntes para 15 páginas de cuento y tardó dos meses en ponerle punto y final. Representó una experiencia terrible y tardó mucho tiempo en volver a escribir otro cuento. Eso también me conmovió.

Claudia Piñero lee “El nadador” en Un millón de amigos

Lo grabamos hace unos días en una confitería. Escucharán el ambiente, por detrás de la voz de Claudia.

“My God, the Suburbs!” por Colm Tóibín en London Review of Books

The tone in Cheever’s journals was usually self-pitying and humourless. In the stories, however, he could turn domestic despair into comedy and then back again, often in a single phrase. Neddy in ‘The Swimmer’, for example, Cheever wrote, ‘might have been compared to a summer’s day, particularly the last hours of one’. Or in ‘The Country Husband’, as the children are bickering in their father’s presence before their mother enters to announce that supper is ready in their nice suburban house, Cheever risks a phrase that makes you unsure whether to laugh or cry: ‘She strikes a match and lights the six candles in this vale of tears.’

Breve biografía en el blog nuncadigasdijediego.blogspot.com

Cheever se casó con Mary Winternitz, una graduada de la Sarah Lawrence College e instructora de literatura en el Briarcliff College, y pasó cuatro años en la Armada durante la segunda guerra. Más tarde escribió guiones televisivos y se mudó a Scaraborough, New York, donde vivió desde 1950 hasta 1955. Viajó con su familia a Italia en el 56, y en ese mismo año se mudó permanentemente a Ossining. Los Cheever tuvieron tres hijos: Susan, Benjamin, y Frederico.
Mientras tanto se sucedían los premios: en 1951 ganó la beca Guggenheim. Su cuento ‘The Five-forty-eight’ ganó el Benjamin Franklin magazine award en 1955, y ‘El marido rural’’ ganó el O. Henry Award en 1956. Ese mismo año fue nombrado integrante de la American Academy of Arts and Letters, uniendose a Saul Bellow, Robert Lowell y Thornton Wilder.

(Editorial Completo aquí)

En Lector mal-herido

Comentario de “La geometría del amor” en Supay Libros

Por otro lado, la apariencia se impone como un elemento siempre presente como sucede con “El marido rural” donde cada hecho intenta encubrir esa realidad que es el odio de las parejas. Esa misma realidad circula también en “La cura” y “Una norteamericana culta” pero esta vez con la característica demasiado cruel de buscar pequeñas víctimas en los niños, sus hijos.

Breve reseña “Diarios” en Escrito en el viento

Estos cuadernos fueron escritos desde los años 40 a los años 80. Es, pues, un libro esencial para quien quiera conocer a Cheever a fondo. Incluso en algunos pasajes uno llega a pensar que estamos ante un hombre un poco despreciable. Aunque sigo prefiriendo sus cuentos, en estas páginas encontramos al autor sin ninguna máscara.

En el blog Nada que decirte

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4 pensamientos en “Cheever en los blogs [ampliado]

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