John&Dan


don

MAD MEN: UNA SERIE PARA LOS LECTORES DEL SIGLO XXI

Hoy nadie fuma en su oficina. Tampoco estamos acostumbrados a tomar un Manhattan a las 12 del día y la formalidad con que se visten los publicistas de la agencia Sterling Cooper es anacrónica.

¿Por qué entonces Mad men conecta tanto con los profesionales que hoy van al gimnasio, usan pantalones de gabardina y que reemplazaron el aperitivo del mediodía (y los sucesivos whiskys que toma Draper) por la dosis matinal de Ravotril? ¿Por qué esta serie ambientada en Nueva York en los 60 resulta tan irresistiblemente actual?

La llave para empezar a responder estas preguntas es la palabra “ansiedad”, esa incomodidad existencial que apenas logra aplacarse con tabaco, infidelidades y cocktails, y que en el fondo es miedo, miedo en estado puro.

Dan Draper teme que descubran de dónde viene, a Pete Campbell le da terror no cumplir las expectativas familiares, Peggy Olson está dispuesta a abandonar a un hijo con tal de no estancarse profesionalmente, y a Joan Holloway la abruma constatar que el matrimonio no soluciona nada: es mejor ser la amante resplandeciente de la primera temporada que la aburrida novia de un médico de la segunda parte.

A todos les ha costado mucho llegar donde están, así que no dudan en defender sus posiciones con uñas y dientes… y engaños. A medida que avanza, Mad men se va oscureciendo (la soledad de Draper es sobrecogedora) y se hace evidente la relación con los cuentos de John Cheever.

Comparten las casas perfectamente amobladas, la ropa elegante, los hijos saludables, el club de campo, la tranquilidad de los suburbios y, tanto como el miedo a la pérdida, el deseo (erótico, vital) de que todo eso dure para siempre. En esa pasión radica buena parte del encanto de Mad men.

Artículo completo en latercera.com

Anuncios

3 pensamientos en “John&Dan

  1. Cheever es el gran descubrimiento de mi vida lectora de los últimos años. Hay constancias de ello en mi blog. La última en un reciente post: Jamás antes leído en el metro.
    Mad Men bebe, efectivamente, del alcohol destilado por Cheever. Y lo hace maravillosamente. Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s