Una tarde con Dios (o Aristófanes)


Dios

[…]

Si tuviera que reducir a un solo motor lo que lo ha llevado a consagrar su vida a la literatura, ¿cuál sería?

Diría que la curiosidad ha sido mi fuerza motora. Cada vez que empiezo un nuevo libro no sé si voy a ser capaz de conseguirlo, tengo mis recursos pero las novelas no brotan con naturalidad. Uno arranca como amateur, de cero, respecto a ese título en concreto. De forma que siento curiosidad por ver si lo lograré, por ver qué saldrá, por ver si daré con la forma adecuada para explicar la historia, por ver si los personajes cobrarán vida como los concibo, por ver si los detalles resultarán precisos, por si encontraré las palabras justas para aquella frase y ese párrafo…

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Lo que está claro es que atraviesa una fase muy productiva, ¿le impulsa una cierta urgencia?
Siempre he escrito de manera apremiante. Cuando empiezo un libro, me vuelco por entero, trabajo en él todos los días de la semana. Quizás sea porque creía a Saul Bellow cuando me decía que ningún escritor debería morir mientras tuviese un libro entre manos (risas). En todo caso, me siento con prisas en tanto que ser humano, lo que queda patente en mis últimos libros, donde la muerte está muy presente. Es lo que pasa cuando asistes al funeral de un amigo cada seis meses. Espera un momento… (Roth se levanta y se dirige a su mesa de trabajo. Viste de manera informal: una camisa azul marino, unos pantalones de pana y unos mocasines gastados. Regresa con las capillas de su próxima novela, The Humbling, a publicarse en su país en septiembre de este año. Están enfundadas en una sobria portada con una ilustración en la que un foco de luz ilumina el centro de un escenario vacío.) Me he acordado porque en ella también he incluido a un muerto. La protagoniza un actor que atraviesa un bloqueo y que recibe una cura de humildad. Escribir una novela se debe de parecer mucho al trabajo que realiza un intérprete a la hora de meterse en un papel.

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Nueva Jersey ha vuelto a estar de moda gracias a Los Soprano.

Sólo he visto un episodio, pero puedo asegurarte que me robaron algo. En La conjura contra América escribí sobre dos gángsters, Big Pussy y Little Pussy, a los que conocí en la vida real, y que luego han aparecido en la serie. Ahora resulta que Roth se lo birló a la televisión, pero fue al revés, porque mi novela es anterior.


S
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Qué Leer
Número 142

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Un pensamiento en “Una tarde con Dios (o Aristófanes)

  1. Me gustaria decirle a P. Roth que sus respuestas constituyen la mejor clase de estímulo para animar a alguien como yo a escribir. Muchas Gracias por continuar escribiendo y por continuar siendo tal cual es.

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